AUTHOR S.CAPURRO: Three-dimensional Regenerative Ambulatory Phlebotherapy (T.R.A.P.)- CAPURRO RESEARCH GROUP -WWW.CAPURRORESEARCH.ORG - WWW.PHLEBOLOGY.COM -EDIZIONI ON LINE D’ARSONVAL YEAR 2006 NUMBER 1 – GENOVA ITALY

Fleboterapia tridimensional regenerativa ambulatoria (T.R.A.P.)

Fleboterapia: un nuevo tratamiento para varices y arañas vasculares

Sergio Capurro

Capurro Research Group
Foro de fleboterapia
Fleboterapia
sergio.capurro@fastwebnet.it

Palabras clave: escleroterapia, fleboterapia tridimensional regenerativa ambulatoria (T.R.A.P.,) varices, arañas vasculares, telangiectasias, fisiopatología de la circulación de retorno de las extremidades inferiores.

Resumen

La eficacia de la escleroterapia tradicional es bastante limitada; no puede impedir la reaparición de las patologías varicosas en las extremidades inferiores y normalmente acarrea complicaciones. Actúa sobre las venas superficiales claramente patológicas que son simplemente el efecto de este trastorno, no su causa.

Nuestro objetivo consiste en restablecer de forma permanente toda la circulación perforante y superficial de las extremidades inferiores. La fisiopatología de la circulación en las extremidades inferiores revela cómo puede alcanzarse este objetivo reduciendo el diámetro de los vasos sanguíneos y fortaleciendo las paredes vasculares. De este modo se reduce su excesiva capacidad y se restituye la continencia valvular. Lógicamente, este objetivo no puede alcanzarse a través de un procedimiento obliterativo o ablativo, sino únicamente a través de un método «regenerativo». Con este fin, hemos inventado una nueva técnica: la fleboterapia tridimensional regenerativa ambulatoria (T.R.A.P.). La T.R.A.P. es una forma de escleroterapia «suave» y no obliterante que se extiende por toda la red de vasos sanguíneos superficiales y perforantes. El fenómeno que hemos denominado como «regeneración» implica una fibrosis que no es esclerótica ni obliterante. (según el diccionario médico Blakeston Gould‟s Medical Dictionary, de 1979, el término «regeneración» significa la reparación de estructuras o tejidos perdidos a causa de una afección o lesión). El examen histológico revela una reducción del calibre de la luz y un fortalecimiento de la estructura conjuntiva de los vasos tratados. La T.R.A.P. se realiza inyectando de forma sistemática una nueva solución «regenerante», de salicilato de sodio al 6% en un excipiente de hidroglicerina alcalina, en grandes cantidades en total (entre 10,5 y 31,5 ml) en todas las venas visibles, incluyendo aquéllas que se vean a través de transiluminación. La T.R.A.P. obtiene un resultado estético y funcional que no puede obtenerse a través de ninguna de las técnicas que hayamos podido emplear con anterioridad, incluyendo las intervenciones quirúrgicas. Una vez transcurridos seis años, se ha demostrado que los resultados son estables, evidenciando así el efecto funcional de este método.

Introducción

Las complicaciones, recurrencias y limitada eficacia de la escleroterapia son, según nuestro parecer, inherentes al concepto obliterante en el que se basa el método. Este concepto se puso en duda con la creación de la fleboterapia tridimensional regenerativa ambulatoria (T.R.A.P.). La T.R.A.P. constituye un paso adelante respecto a la escleroterapia tradicional, que se centra en tratar el efecto de la insuficiencia valvular, hacia una terapia no-obliterante que se extiende por toda la circulación superficial y perforante, tratando de este modo la causa del trastorno, además de su efecto.


Imagen 1: La T.R.A.P. es la inyección sistemática de una solución tridimensional regenerativa en todos los vasos visibles, incluso a través de la transiluminación.

La T.R.A.P. emplea una solución no agresiva y bien tolerada que ejerce una acción constante y que puede inyectarse en grandes cantidades. En un sistema de conductos tan extremadamente complejo como la circulación de retorno en las extremidades inferiores, ¿qué podría ser más lógico y menos invasivo que la aplicación de un tratamiento adecuado a través de los propios conductos?

Fisiopatología y estrategia terapéutica

La anatomía funcional del retorno venoso en las extremidades inferiores revela que la insuficiencia valvular de las venas perforantes y los aneurismas de las venas tronculares, reticulares, pequeñas venillas y telangiectasias son, excepto en casos excepcionales (obstrucciones mecánicas, traumatismos, fístulas arteriovenosas, angiopatías congénitas, rendimiento funcional excesivo (1), exposición prolongada al sol o al calor, aplicación de cortisona, radiodermatitis, inflamación, trastornos dermatológicos crónicos, etc...), debidos a la meiopragia congénita de las paredes vasculares (1, 2, 3, 4, 5). Este trastorno se manifiesta bajo la influencia de la presión hemodinámica, edad, hormonas, postura, hábitos y otros muchos factores patógenos. La meiopragia atañe, aunque en diversos niveles, a toda la circulación superficial y perforante. El debilitamiento progresivo de las paredes de los vasos sanguíneos que conectan la circulación superficial con la circulación profunda hace que las válvulas se vuelvan incontinentes. La resultante presión anómala en la circulación superficial hace que los vasos sanguíneos se dilaten, un efecto que se manifiesta en primer lugar en aquellos vasos sanguíneos que presentan una estructura anatómica menos resistente.

La insuficiencia valvular es dinámica. La contracción del denominado «corazón periférico», que está compuesto por los músculos de las piernas, genera la presión venosa más alta: hasta 300 mm de mercurio (6,7). Esta zona, de importancia estratégica para el correcto funcionamiento del retorno venoso, contiene unas 100 venas perforantes (8), así como el origen de la safena parva. Por el contrario, la incontinencia valvular y ostial de la vena safena magna tiene una importancia secundaria en lo que respecta a la presión, ya que la presión hidrostática en el tobillo es de 80/100 mm de mercurio al margen de si las válvulas son o no continentes (9,10). La incontinencia valvular de la mayor vena superficial tiene importancia clínica únicamente si está asociada a la incompetencia safenopoplítea y/o a la insuficiencia valvular de las venas perforantes. De hecho, se han observado casos de sujetos que nacieron sin válvulas en la safena magna y que no han desarrollado ningún trastorno, mientras que se han hallado casos de sujetos que presentaban varices aun con las válvulas en la vena ilíaca externa en óptimo estado (11).

Las variaciones en la expresión del trastorno dependen de la presión arterial, de lo cerca que estén las venas perforantes incontinentes de la superficie y de cómo soportan los aumentos de presión las paredes de los vasos sanguíneos afectados por la hipertensión. Ciertamente, si las venas reticulares de un área sometida a una presión anormal pueden hacerse fácilmente ectásicas, es menos probable que se formen capilares ectásicos. Si las paredes de las venas reticulares pueden soportar el aumento de presión, es más probable que se forme una densa red de telangiectasias. Las telangiectasias se forman cuando las venas reticulares ectásicas no tienen ya la capacidad necesaria para absorber los rápidos aumentos de presión causados por la contracción muscular. Las telangiectasias pueden formarse incluso en ausencia de venas reticulares visibles si la red de capilares está directamente conectada a una vena perforante incontinente. Las telangiectasias se forman a menudo incluso después de la escleroterapia o de una intervención ablativa u obliterativa en las principales venas superficiales (véase imagen 10). Por tanto, la insuficiencia venosa presenta múltiples manifestaciones clínicas, pero lo que resulta evidente es que las venas ectásicas que pueden apreciarse a simple vista y aquéllas que sólo pueden observarse a través de la transiluminación representan la cantidad de sangre que se «escapa» de la circulación profunda. Los vasos sanguíneos ectásicos son, en consecuencia, válvulas de escape para la hipertensión hemodinámica. Si reducimos esta red venosa sin tratar la causa del trastorno, aumentará la presión en la circulación superficial y volverán a desarrollarse las antiestéticas condiciones iniciales en un corto espacio de tiempo. Las consideraciones anatómico-fisiológicas arriba enunciadas, unidas al hecho de que las flebectasias vuelven a aparecer muy a menudo tras una escleroterapia obliterativa tradicional y una intervención ablativa, nos han impulsado a adoptar un enfoque radicalmente distinto. La obliteración y la ablación de áreas varicosas visibles no funcionan ya que son conceptualmente erróneas: tratan el efecto del trastorno pero, muy rara vez, su origen. Incluso en los casos en que se hayan aplicado técnicas obliterativas en venas perforantes que parezcan incontinentes en una ecografía Doppler color, el problema no se habrá resuelto y no se habrá evitado la progresión del trastorno. Es más, pueden provocarse alteraciones hemodinámicas que den origen a nuevas ectasias de capilares (matting o capilarización) y de venas; tras la obliteración de una vena perforante, puede aumentar la presión en el retorno venoso superficial determinada por otras venas perforantes incontinentes que no pueden apreciarse a través de las exploraciones instrumentales disponibles y manifestarse en la superficie de la piel.

La escleroterapia obliterativa tradicional y la ablación quirúrgica no respetan la integridad anatómica y funcional de la circulación, ni corrigen la meiopragia. Únicamente actúan en los aspectos completamente desarrollados de la alteración en el retorno venoso, mientras que el trastorno se mantiene constante a través de los vasos sanguíneos perforantes que sólo manifiestan su insuficiencia cuando el paciente corre o camina. Queda claro pues que la insuficiencia de incluso un pequeño porcentaje de estos vasos sanguíneos, que no pueden observarse a través de los instrumentos de que disponemos, puede frustrar cualquier tratamiento tradicional y dar la impresión errónea de que las venas ectásicas pueden formarse sin una causa hemodinámica, aparte de las causas arriba enumeradas. La safenectomía es, sin duda, tridimensional. La mejora que se aprecia en los pacientes tras una ablación de la vena safena magna depende en gran medida de la ligazón de las principales venas perforantes y de la obliteración de las venas perforantes que están a ella conectadas. La ablación quirúrgica de la vena safena es, no obstante, un tratamiento incompleto que genera resultados impredecibles (12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19) y, desde nuestro punto de vista, no puede adoptarse, en la mayoría de los casos, como una opción de tratamiento para la insuficiencia del retorno venoso en las extremidades inferiores. La safenectomía genera resultados duraderos y de calidad únicamente en aquellos pacientes cuyas venas residuales perforantes sean continentes. Sin embargo, incluso en tales casos, no pueden evitarse los aspectos evolutivos del trastorno varicoso determinados por la meiopragia de las paredes vasculares. Al ajustar la T.R.A.P., hemos apreciado que los pacientes a quienes se les ha practicado una safenectomía necesitan más sesiones de fleboterapia para obtener unos resultados óptimos. Podemos hipotetizar que se debe a las alteraciones anatómico-funcionales causadas por la propia operación.

Por lo que respecta a la flebectomía ambulatoria, hasta ahora ésta se justificaba únicamente por la ausencia de hiperpigmentación residual. Obviamente, la existencia de una solución que no genera una hiperpigmentación post-escleroterapia permanente, relega esta intervención al nivel de segunda opción. Ya que no es conceptualmente posible la obliteración o eliminación de toda la circulación superficial junto con todas las venas perforantes, algunos autores se han centrado en el tratamiento de las venas reticulares ectásicas; éstas, si embargo, no constituyen el origen del trastorno, sino su efecto.

Por todas las razones arriba mencionadas, hemos creado un método que no es obliterativo. La fleboterapia tridimensional regenerativa no se centra en el tratamiento de los vasos sanguíneos ectásicos superficiales y de algunos de los principales vasos sanguíneos perforantes, sino en el de la totalidad de la circulación superficial y profunda. En vez de obliterar el vaso sanguíneo, se dedica a reducir el calibre de la luz y a espesar y reforzar las paredes vasculares. Para describir estos efectos fibróticos no-obliterativos en la pared del vaso sanguíneo, hemos adoptado el término de «regeneración». Este término ha sido elegido para destacar el hecho de que la estructura vascular se regenera hasta alcanzar su estado previo a la flebectasia. El resultado es la recuperación de una capacidad vascular normal y de un funcionamiento adecuado de la circulación. Todo ello, en marcado contraste con el concepto de la esclerois obliterativa o de la cirugía ablativa, respaldadas por el tratamiento tradicional.

Teniendo en consideración que la meiopragia de las paredes vasculares afecta a toda la circulación superficial y perforante, deben inyectarse todos los vasos visibles, incluyendo aquellos que se observen a través de la transiluminación. Además, la solución, que obviamente no debe ser obliterativa, habrá de introducirse en los vasos sanguíneos subyacentes.

A partir de los estudios y los ensayos con soluciones no agresivas, hemos adoptado una solución de salicilato sódico al 6% en un excipiente de hidroglicerina alcalina (20). La solución al 6% ejerce un efecto fortalecedor y puede inyectarse sin riesgos a altas dosis individuales o totales. Además de la solución «regenerativa» al 6%, también empleamos una solución al 10% que se inyecta principalmente en casos de capilarización hemodinámica.

La técnica de inyección tradicional que adoptamos con esta y otras soluciones esclerosantes no tiene, sin embargo, la capacidad necesaria para solucionar casos graves o moderadamente graves del trastorno. Incluso en los casos más favorables, el resultado obtenido no tuvo una duración suficiente en el tiempo. Sin embargo, hace seis años, cambiamos nuestro enfoque y creamos la T.R.A.P.. Los conceptos fundamentales que modificamos se perfilan en la Tabla 1.

Tabla 1

Escleroterapia

Fleboterapia

Acción obliterativa

Fuerte acción inflamatoria

Las inyecciones se practican únicamente en vasos sanguíneos claramente patológicos y

Acción «regenerativa», no obliterativa

Ligera acción inflamatoria

Inyección sistemática de todos los vasos sanguíneos visibles

en venas reticulares conectadas con venillas ectásicas y telangiectasias.

Actúa en el efecto del trastorno

incluso a través de la transiluminación

Actúa tanto en el efecto como en la causa del trastorno, es decir, en la totalidad de la circulación superficial y perforante.

La inyección de grandes cantidades de solución comporta riesgos

La inyección de grandes cantidades de solución no comporta riesgo alguno.

Eficacia proporcional a la concentración de la solución inyectada

Eficacia proporcional a la cantidad de solución inyectada*

Diversas soluciones o concentraciones empleadas en función del tamaño de los vasos: cuanto mayor sea el vaso, mayor habrá de ser la concentración

Se utiliza principalmente una única concentración (6%); la concentración más alta (10%) se reserva únicamente para el tratamiento de telangiectasias y capilarizaciones residuales*

La solución no se introduce en los vasos subyacentes

La solución se introduce en los vasos subyacentes

La acción es bidimensional; telangiectasias y venas superficiales, en casos excepcionales es tridimensional: principales vasos sanguíneos perforantes. Se ejerce una acción tridimensional en zonas limitadas y no se extiende al conjunto de la circulación

La acción tridimensional se extiende a toda la circulación superficial y perforante.

Se inyectan cantidades prestablecidas de solución en las telangiectasias

La cantidad de solución inyectada en los vasos se determina a través de la resistencia al émbolo de la jeringuilla.

El tamaño de los vasos es importante

La presión de los vasos es importante

El tratamiento suele empezar por la parte superior

El tratamiento suele empezar por la parte inferior

El tratamiento antiplaquetario suele estar contraindicado

El tratamiento antiplaquetario es obligatorio

Incluso cuando el proceso se ha realizado adecuadamente, surgen complicaciones

No aparecen complicaciones si el procedimiento se ha realizado correctamente

Partiendo de los conceptos generales arriba descritos, queda claro que, para tratar la circulación patológica, han de practicarse inyecciones en todos los vasos sanguíneos, venas tronculares, reticulares y telangiectasias en una misma sesión, con la ayuda de la transiluminación. De hecho, esos vasos sanguíneos constituyen el «acceso» a través del cual la solución entra en contacto con las paredes de los vasos sanguíneos no visibles (perforantes y comunicantes).

Tabla 2 Conceptos generales

· ¿Por qué habríamos de obliterar o extraer las venas si pueden curarse?

· Tratar el efecto sin tratar la causa no puede «curar» las venas

· Las técnicas bidimensionales no tienen la capacidad necesaria para tratar un trastorno tridimensional

· Lo importante no es el tamaño del vaso sanguíneo, sino la presión.

· Un trastorno que se extiende por todo el retorno venoso de las extremidades inferiores no puede tratarse actuando únicamente sobre una parte de dicha circulación.

· Para tratar una circulación compleja, ¿qué mejor que introducir la cura a través de los propios vasos sanguíneos y dejar que ésta llegue hasta donde tenga que llegar?

· Sería más sensato prevenir la formación de varices que curarlas una vez que se hayan formado.

· La vena safena magna tiene escasa importancia en este sentido.

· La ecografía Doppler es ciega

· En el tratamiento de venas varicosas, la herramienta de diagnóstico más importante es la jeringuilla

· La eficacia de los procedimientos flebológicos se juzga a través de fotografías realizadas «antes y después» y en términos de perdurabilidad del resultado obtenido

Solución «regenerativa»

Las soluciones de salicilato de sodio con un excipiente de hidroglicerina alcalina (*********) fueron formuladas en 1992 y sus fórmulas fueron publicadas en 1993 (21). El salicilato de sodio se eligió por su efecto antiinflamatorio y anticoagulatorio. Su pH alcalino resulta útil ya que limita la absorción del salicilato, neutraliza sus metabolitos y acelera su excreción. El excipiente de hidroglicerina ralentiza el flujo de la solución por la vena, permitiendo que el salicilato de sodio permanezca durante más tiempo en contacto con el endotelio. La viscosidad de la solución, además de retardar su dilución, permite que se produzca un contacto completo con la superficie intravascular, una característica que no presentan las soluciones esclerosantes acuosas, a no ser que se les añada aire. El uso de la espuma es, sin embargo, una medida extrema en la escleroterapia obliterativa y no resulta conveniente para «regenerar» la circulación. El glicerol que contiene ******** ralentiza la absorción del salicilato sódico, potenciando aún más la seguridad de la solución. El hecho de que el glicerol ejerza un efecto conservante y antibacteriano significa que, cuando se emplea junto con el salicilato de sodio, no es necesario emplear alcohol bencílico, incluido en otras fórmulas; de este modo, se evitan complicaciones alérgicas (22).

La viscosidad de la solución al 6% es tal que facilita si inyección en las venas reticulares y tronculares, mientras que la solución menos viscosa al 10% facilita su inyección en las telangiectasias más finas. En el caso de las venas reticulares, la viscosidad de la solución permite que ésta pueda inyectarse en la luz del vaso sanguíneo de forma segura y sin aspiración. En consecuencia, es necesaria una menor concentración del ingrediente activo para tratar los vasos sanguíneos de mayor tamaño, mientras que la concentración mayor se emplea para tratar los vasos sanguíneos más pequeños (capilarización).

Entre los años 1992 y 1997, hemos empleado estas soluciones de una manera tradicional. Fueron muy bien toleradas, tanto de forma local como general y no se observaron casos de hiperpigmentación permanente, úlceras, edemas pronunciados o de larga duración, ni dolor post escleroterapia. Incluso hoy día, en pacientes que no desean someterse a un tratamiento para la circulación, seguimos empleando ******** en sus tres concentraciones (la solución al 8% se obtiene de la mezcla de las soluciones al 6% y al 10%).

La comparación entre el polidocanol al 0,5% y el salicilato sódico al 8% con un excipiente de hidroglicerina alcalina aplicados a 100 pacientes en ambas piernas (23) reveló que, obteniendo la misma eficacia, éste último ejercía una acción más constante, ocasionaba menos efectos secundarios y propiciaba una restitución más rápida a un estado saludable.


La ausencia de fenómenos inflamatorios destacables y la alta tolerabilidad resultan especialmente importantes ya que permiten la inyección de cantidades mayores de la solución.

La LD-50 (dosis semi-letal) de polidocanol intravenoso en perros es de 50 mg/kg. La LD-50 de salicilato de sodio intravenoso en perros es de 562g/Kg. En humanos, se consideran como tóxicas aquellas concentraciones de salicilato que superen los 200 g/ml. En ratones, la LD-50 de glicerol administrada por vía intravenosa es de 6,0 g/kg. No obstante, debe enfatizarse el hecho de que la alcalinización de ******** hace que la absorción de salicilato de sodio a nivel sistémico sea prácticamente nula.

Fibrosis «regenerativa»

No estamos afirmando que la fibrosis de los vasos sanguíneos causada por el salicilato de sodio en un excipiente amortiguador de hidroglicerina alcalina sea histológicamente distinta de la causada por otras soluciones químicas. Una solución no amortiguadora de salicilato de sodio y glicerol casi idéntica a ******** al 6% ha sido probada en una vena de la oreja de un conejo, provocando un efecto clínico e histológico equivalente al de la glicerina crómica (24). El autor de dicho artículo observó que esta solución es excelente en el tratamiento de telangiectasias de menos de 1 mm. No obstante, en comparación con la glicerina crómica, la solución de salicilato de sodio en un excipiente amortiguador de hidroglicerina alcalina presenta la ventaja de no contener cromo trivalente, que resulta irritante y alergénico (25) y no menos por su contenido en níquel, que está presente como impureza en la sal de cromo (21). Es más, se pueden inyectar dosis mucho mayores de salicilato de sodio con un excipiente amortiguador de hidroglicerina alcalina sin efectos adversos.

Las muestras histológicas extraídas de uno de nuestros pacientes muestran los efectos estructurales ejercidos por el salicilato de sodio al 6% en un excipiente amortiguador de hidroglicerina alcalina en venas de gran calibre, cuyas paredes presentan una estructura fibroelástica. La fibrosis de la pared inducida por la inyección endoluminal de la solución provoca un espesamiento sin desorganización de la pared; de hecho, las fibras elásticas dentro de la pared permanecen intactas (Imagen 1).


Imagen 1 (izquierda) Porción histológica de piel (fijada en formalina amortiguada al 10%, rodeada de parafina y procesada de forma rutinaria; tinción de Weigert, aumento de 20X). Venita dérmica de calibre medio-grande. La estructura de este tipo de venita se caracterizada por sus escasas fibras elásticas, que no están organizadas de forma que configuren una lámina elástica continua, dentro del contexto del tejido conjuntivo fibroso de la pared. El vaso sanguíneo (visible «in vivo» como una flebectasia) cuenta con una luz excéntrica de gran tamaño. La pared presenta un espesor no uniforme y capas desorganizadas en varios puntos y está invadido por un escaso infiltrado inflamatorio que consiste principalmente en células linfoides y monocitoides. El recubrimiento endotelial no tiene una continuidad. También se ha observado una microvacuolación subendotelial. (Derecha) Sección histológica de piel. El mismo paciente, la misma zona y una vena de igual tamaño, observados tras un tratamiento con salicilato de sodio al 6% en una solución excipiente amortiguadora de hidroglicerina alcalina. Tinción de Weigert; ampliación de 20X. La pared es de un espesor regular. La capa endotelial interna es continua. La pared no presenta infiltrado inflamatorio. El tratamiento con salicilato de sodio en una solución excipiente amortiguadora de hidroglicerina alcalina ha conseguido que el grosor de la pared vuelva ser uniforme, ha reducido el calibre de la luz y ha reforzado la estructura conjuntiva de la pared vascular. El término «regeneración» engloba todos estos efectos.

La capacidad de generar fibrosis controladas y predecibles, que es una de las características del salicilato de sodio en una solución excipiente amortiguadora de hidroglicerina alcalina puede verificarse observando los vasos sanguíneos superficiales. Si se inyectan pequeñas cantidades de la solución al 6% en una vena, el calibre de la misma se reducirá en una semana. Si se continúa inyectando la solución en la misma vena, el calibre de la misma seguirá reduciéndose en otra semana y así hasta que la vena deje de resultar visible. Si, por el contrario, inyectamos una cantidad de solución suficiente para «regenerar» los vasos subyacentes, la consiguiente reducción de la presión hemodinámica permitirá que la vena se reduzca hasta que deje de ser visible tras una sola sesión de tratamiento. Esto no significa que la vena se haya obliterado. La obliteración va acompañada de una inflamación evidente y de un endurecimiento esclerótico del vaso sanguíneo. La inyección de ******** no tiene tales efectos, incluso en venas reticulares de un diámetro grande. De forma ocasional, puede producirse una acumulación sanguínea intravascular mientras se realiza la T.R.A.P.. Sin embargo, incluso en esos casos, el vaso sanguíneo no se elimina por completo. De hecho, si un vaso con una acumulación sanguínea (y, por lo tanto, tratado con anterioridad) se vuelve a tratar por error, aún podrá absorber una cantidad considerable de solución y la única indicación de que se ha inyectado un vaso que contiene una acumulación será la calidad de la sangre que fluya desde el punto de inyección. Las acumulaciones intravasculares de sangre deben evitarse en la medida de lo posible, si bien pueden aceptarse uno o dos casos. Pueden darse en varicosidades superficiales de gran tamaño y en venas en las que el flujo sanguíneo sea lento. No se han producido nunca y creemos que es improbable que se puedan producir, en vasos sanguíneos en los que el flujo sanguíneo sea rápido, como en las venas perforantes. En lo que respecta a las telangiectasias, es irrelevante el hecho de que su desaparición se deba a la obliteración o a la «regeneración» siempre que éstas desaparezcan. No se trata únicamente de una consideración estética, ya que su desaparición indica que la continencia hemodinámica se ha restablecido correctamente. Por lo que respecta a la capacidad de inducir de forma consistente una fibrosis eficaz, no sabemos si esta característica es exclusiva del salicilato de sodio en una solución excipiente amortiguadora de hidroglicerina alcalina o si puede conseguirse empleando otras soluciones. En la actualidad, sabemos que la glicerina crómica puede producir un grado similar de fibrosis, si bien nunca hemos considera la posibilidad de inyectar grandes cantidades de esta solución. En lo que respecta a las soluciones con base exclusivamente acuosa, creemos que, de estar adecuadamente diluidas, pueden ejercer un efecto «regenerativo». Sin embargo, no sabemos si pueden mantener este efecto en profundidad, empezando desde los vasos superficiales, o si se diluirían de inmediato, perdiendo de tal modo su eficacia.

Evaluación del paciente

Todos los pacientes se someten a pruebas anamnésicas y vasculares. Los casos con antecedentes de trombofilia merecen particular atención. En la T.R.A.P., es importante observar con atención la piel y los tejidos subcutáneos para poder seleccionar todos los «accesos» que se van a inyectar. De los 400 pacientes que hemos tratado, sólo un 10% había sido sometido con anterioridad a una ecografía Doppler color. Esta prueba no es importante en la fleboterapia regenerativa tridimensional. De hecho, en el caso de un trastorno excepcionalmente dinámico que se manifestara cuando el paciente estuviera en movimiento, el posible diagnóstico de la ecografía Doppler color sería bastante modesto. Esta afirmación está respaldada por la Imagen 2.27 del ensayo Sclerotherapy de Mitchel P. Goldman (24), en la que la ecografía Doppler de un paciente que padecía un grave trastorno venoso no revelaba ningún deterioro de las intersecciones safenofemoral o safenopoplítea, ni insuficiencia alguna en las venas perforantes. Según nuestra manera de pensar, esto es completamente absurdo, ya que incluso la más mínima telangiectasia es la manifestación externa de la incontinencia valvular de un vaso sanguíneo subyacente (26), excepto en los casos muy poco comunes arriba mencionados. Si consideramos que todos los vasos que constituyen la red venosa de las extremidades inferiores están interconectados (27), resulta bastante obvio que la insuficiencia valvular pueda manifestarse en la circulación superficial. Los resultados permanentes tanto a nivel estético como funcional de la T.R.A.P., se consiguen a través de la fibrosis no obliterativa de los vasos perforantes incontinentes grandes y pequeños y de las venas tronculares, que podrán considerarse como venas especiales super-perforantes. Debería tenerse en consideración que la mayoría de los perforantes incontinentes no se pueden observar en una ecografía Doppler color. En cualquier caso, se realizó una ecografía Doppler color en todos los pacientes que presentaban trastornos complejos o dolorosos.

Los pacientes se subdividieron en cinco grupos: A) ectasias capilares aisladas; B) ectasias capilares y venulosas aisladas; C) ectasias capilares difusas; D) ectasias capilares y venulosas difusas; E) ectasias capilares, venulosas y venosas difusas.

Técnica

La T.R.A.P. emplea una jeringuilla de 2,5 ml, dos o tres agujas 30 G ½ , la solución ******** al 6%, clorhidrato del lidocaína al 1%, algodón y desinfectante (cloruro de benzalconio).

Tanto la jeringuilla como la aguja deben estar normalizadas ya que, además de ser herramientas del tratamiento, son herramientas de diagnóstico. De hecho, el cirujano puede emplear la jeringuilla para evaluar el grado de incontinencia de los vasos bajo tratamiento. En consecuencia, se utiliza la misma jeringuilla y la misma aguja para practicar las inyecciones en las venas tronculares y en las telangiectasias. Cuando la aguja ya no pueda penetrar en las telangiectasias con facilidad, deberá cambiarse por otra. Mientras que la punta de una aguja gastada puede penetrar aún en las venas, tenderá a desplazarse en vez de penetrar las telangiectasias.

Las extremidades inferiores se subdividen en tres regiones funcionales: media, posterior y lateral (Imagen 3).


Imagen 3Las extremidades inferiores se subdividen en tres regiones funcionales: media, posterior y lateral

Las inyecciones se practican, en primer lugar, en la región media del pie y de la parte inferior de la pierna. Una semana más tarde, el tratamiento se realiza en la región posterior, seguido por el tratamiento de la región lateral, ya en la tercera semana. Durante la cuarta semana se vuelve a tratar la primera región y así en adelante. Si el trastorno es moderado, se pueden tratar dos regiones e incluso la pierna entera, en la misma sesión. Una vez que se haya desinfectado la piel se inyecta un vial de 3 ml con la solución al 6%, a la que se le habrán añadido 0,5 ó 1 ml de clorhidrato de lidocaína al 1% sin agentes conservantes. La adición de la lidocaína resulta útil teniendo en cuenta su acción analgésica, anti-inflamatoria (28) y vasodilatadora (29, 30).

El cirujano comienza inyectando en la corona flebectásica del pie. En este área añadimos 1 ml de lidocaína al vial de 3 ml. El cirujano va practicando las inyecciones en todos los vasos que encuentre desde abajo hasta arriba, al inicio del muslo.

El cirujano comienza inyectando en la corona flebectásica del pie. En este área añadimos 1 ml de lidocaína al vial de 3 ml. El cirujano va practicando las inyecciones en todos los vasos que encuentre desde abajo hasta arriba, al inicio del muslo


Imagen 4 (Arriba) Corona flebectásica. (Centro) Inmediatamente después de la segunda sesión de fleboterapia regenerativa. (Abajo) Resultado después de la tercera sesión.


Imagen 5 Corona flebectásica antes y después de la fleboterapia regenerativa.

Esto significa que el tratamiento comienza en el área de mayor presión hemodinámica y finaliza en el área en que hay menor presión hemodinámica. En la región lateral del muslo, trataremos primero las venas. En el resto de regiones, por el contrario, las venas y las telangiectasias se tratan al mismo tiempo. De hecho, en la región lateral, la inyección de las telangiectasias tiene un efecto bidimensional que no se encuentra en otras regiones; la solución se extiende principalmente en la superficie y no tan en profundidad. Esto entraña un riesgo de capilarización por parte de un vaso perforante incontinente que no haya sido tratado. La capilarización hemodinámica está causada por un tratamiento incompleto, junto con una concentración excesiva de la solución.

Todo ello destaca la necesidad de inyectar la solución de forma ordenada y completa (todos los «accesos»), desde las regiones con mayor presión hasta aquéllas con una presión menor. Además, a fin de garantizar que ******** ejerce un efecto constante, también es importante ajustar con precisión la concentración final de la solución dentro de un margen muy estrecho (desde 0,5 ml a 1 ml de lidocaína para un vial de 3 ml). La cantidad de solución que se inyectará y el área de superficie que se tratará no están predeterminadas. Si el émbolo de la jeringuilla encuentra una firme resistencia, se inyectará una cantidad pequeña de solución; si la resistencia es menor, se inyectará la cantidad necesaria para regenerar los vasos sanguíneos comunicantes, hasta un máximo de 2 ml. La solución inyectada se desliza por los vasos sanguíneos pasando con firmeza un algodón impregnado con cloruro de benzalconio por la superficie de la piel, de forma que la solución entre en contacto con el área más amplia posible de superficie endotelial. La solución sigue siempre la ruta que oponga la menor resistencia, que suele ser la profunda. Normalmente, 0,5 ml de solución son bastantes para tratar los vasos sanguíneos perforantes de la pierna (31). La forma en que el cirujano puede estar seguro de que la punta de la aguja ha penetrado en el vaso sanguíneo es calibrando la resistencia que encuentre el émbolo de la jeringuilla. La reciente adopción de la técnica de la transiluminación ha solucionado todos nuestros problemas relativos a la inyección y ha simplificado la correcta ejecución de esta técnica. En las primeras sesiones de tratamiento, no es necesario que desaparezcan las telangiectasias. Al igual que las venas reticulares, las telangiectasias no son más que «accesos» y permanecen visibles hasta que se reduce la presión hemodinámica en la región. La eliminación de las telangiectasias durante las sesiones iniciales no constituye una terapia flebológica. Teniendo en cuenta que dicho método trataría únicamente el efecto y no la causa del trastorno, debe considerarse como puramente cosmético. Es más, si adoptamos este método, no podremos tratar durante algún tiempo las venas perforantes incontinentes, que son la verdadera causa de este trastorno. El concepto tridimensional queda claramente patente en el hecho de que 1 ml de solución al 6% puede inyectarse en una telangiectasia aislada de 2 mm. de largo (21). Esto significa que la presión del émbolo de la jeringuilla es baja y que la telangiectasia es la manifestación externa de la insuficiencia valvular de una vena subyacente que está directamente conectada a ella (32) y que fluye hacia la circulación profunda. La resistencia que se aprecia en el émbolo de la jeringuilla no está relacionada, por tanto, con el vaso visible inyectado, sino con el tamaño de los vasos conectados a él. Si el punto de inyección sangra, se tapa momentáneamente con un algodón impregnado en cloruro de benzalconio. En unos segundos, el edema perivascular detiene el sangrado. El cirujano debe aprender a evaluar la velocidad con la que sale la sangre de los puntos de inyección, ya que es un valioso indicador de la hipertensión residual. Si la presión sigue siendo alta, el tratamiento de la circulación ectásica no visible tendrá que completarse practicando inyecciones en todas las venas reticulares del área en cuestión, así como en las telangiectasias. A diferencia de la escleroterapia tradicional, en la que la concentración de la solución esclerosante se suele aumentar si el paciente no responde adecuadamente, la T.R.A.P. trata a los pacientes «difíciles» aumentando la cantidad de solución inyectada. El límite recomendado de 31,5 ml de solución al 5% viene determinado por la duración de la sesión de tratamiento, que suele ser de uno 30 minutos y por la necesidad de mantenerse dentro de los márgenes de seguridad: 31,5 ml de solución contienen 27 ml de solución de salicilato de sodio al 6% en excipiente amortiguador de hidroglicerina alcalina, además de 4,5 ml de lidocaína al 1%, suficiente para tratar incluso los casos más graves. Durante la fase de experimentación del método, inyectamos hasta el doble de esta cantidad de solución (por tanto, 9 ml de lidocaína) sin observar ningún efecto secundario. En ese caso, la cantidad de salicilato de sodio inyectada fue de 3,15 gr y por tanto, se mantuvo dentro del límite de 3,6 mg de salicilato de sodio empleado como solución esclerosante (33, 34). La cantidad de lidocaína que puede inyectarse como inyección intravenosa rápida en cardiopatías es de 100 mg, el equivalente de 10 ml de lidocaína al 1%. El organismo tolera muy bien pequeñas cantidades de lidocaína diluidas en un excipiente hidroglicerinado e inyectada en diversos puntos en el sistema venoso periférico. La dosis semiletal (LD-50) de lidocaína intravenosa en ratones es de 45,1 mg/kg.

Durante el tratamiento no se emplearon esparadrapos. Después del tratamiento, el paciente debe permanecer inmóvil en la mesa durante unos 2 ó 3 minutos para permitir que la solución permanezca en contacto con el endotelio vascular y para evitar la rápida dispersión de la solución en la circulación. En pacientes con un estado grave del trastorno, el periodo se aumentó a 5 ó 10 minutos. Este aumento del periodo de inmovilidad se adoptó únicamente después de la primera parte de las sesiones de tratamiento realizadas en las tres regiones de la misma pierna y sólo una vez que se haya verificado una mejora hemodinámica.

Las venas safenas también tienen que regenerarse a través de inyección directa, con ayuda de la transiluminación o de una ecografía Doppler, e indirectamente a través de los vasos colaterales. Una vez que dejen verse las venas, venillas y muchas de las telangiectasias de una pierna, se trata la otra pierna. Después del tratamiento se aplica un producto antiinflamatorio en el área tratada. Antes de ponerse de pie, el paciente ha de ponerse medias de compresión; los pacientes más graves habrán de llevarlas también durante la primera noche. La compresión elástica es importante, ya que evita la estasis sanguínea, mejora el flujo sanguíneo en las piernas y facilita la «regeneración». Debe mantenerse durante unas semanas después de finalizar el tratamiento. Todos los pacientes necesitan someterse también a un tratamiento antiplaquetario para limitar la acumulación de sangre intravascular y prevenir trombosis venosas. Administramos 50 ó 100 mg de ácido acetilsalicílico o de un producto de formulación propia, compuesto de diversos extractos vegetales, vitaminas y ácido lipoideo, que ejerce una acción antiplaquetaria, anti-homocisteína, quelante, antiinflamatoria, hemorreológica y antirradicales libres. La acción antiplaquetaria de este preparado se consigue a través de la dosis subactiva de cuatro extractos, que actúan como cuatro puntos diferentes en la cascada de la agregación plaquetaria (Angiovein). El edema post-tratamiento permanecerá durante unas horas y la equimosis no suele durar más de dos o tres semanas. Los pequeños puntos poco frecuentes de estasis sanguíneo intravascular se puncionan con una aguja de 30 G1/2 durante las subsiguientes sesiones.

Si el paciente presenta varices evidentes, se emplean vendajes para comprimir las varices más grandes, para poder evitar la estasis sanguínea intravascular; también se utilizan tras la inyección de una evidente corona flebectásica en el pie. La estasis sanguínea intravascular es poco frecuente y puede reducirse aún más reduciendo la concentración de la solución inyectada a los pacientes con varices evidentes; esto se consigue añadiendo 1 ml (en vez de 0,5 ml) de lidocaína al 1%, la misma disolución empleada en la corona flebectásica, a la ampolla de 3 ml de ******** al 6% durante las tres primeras sesiones de fleboterapia. La ralentización del flujo sanguíneo unida a la estasis provocada por las ectasias potencia la eficacia de la solución.

Resultados

El efecto de la T.R.A.P. es claramente visible en la superficie de la piel (Imagen 6-10).


Imagen 6 Paciente con safenectomía con corona flebectásica y varices evidentes. Resultado tras el tratamiento «regenerativo» en la pierna derecha.

Los resultados pueden clasificarse a nivel estético en tres niveles: 1) los vasos ya no son apreciables al observar la pierna a una distancia de 1,5 metros; 2) los vasos ya no son apreciables al observar la pierna a una distancia de 50 cm; 3) las telangiectasias ya no son apreciables al observar la pierna con lupa. Nuestra reciente adopción de la técnica de transiluminación nos permite también comprobar la completa desaparición de las venas reticulares, que no pueden apreciarse sin transiluminación. El hecho de que ya no pueda verse un vaso sanguíneo no significa que se haya eliminado. Por el contrario, indica una correcta reducción del vaso, teniendo en cuenta que no se han manifestado los fenómenos inflamatorios y trombóticos asociados a la obliteración. El hecho de que los resultados obtenidos parezcan permanentes es la prueba más convincente de que se ha restaurado la integridad funcional. Sin embargo, debe tenerse en consideración que la desaparición permanente de las telangiectasias y varices conseguida a través de la T.R.A.P. depende de la reducción de la presión hemodinámica y de la reactividad de la pared del vaso sanguíneo.


Imagen 7 Venas varicosas antes y después


Imagen 8 (izquierda) Paciente que nunca ha sido sometido a ningún tratamiento. (Centro) Inmediatamente después de la T.R.A.P. en la región posterior de la pierna izquierda, se han inyectado 28 ml de solución. (Derecha) Resultado tras tres sesiones de fleboterapia regenerativa

Queda claro pues que si los capilares son muy frágiles, no puede garantizarse una desaparición completa de las telangiectasias. Desde el punto de vista de la T.R.A.P., los pacientes «difíciles» no son aquéllos con venas y capilares ectásicos evidentes, ni tampoco quienes presenten una o dos varices grandes, sino aquellos pacientes que presenten una meiopragia marcada en las paredes vasculares de todo el árbol venoso, desde las venas a los capilares más finos. Dichos pacientes presentan una fina red de venillas y capilares ectásicos visibles que tienen la apariencia de parches rojos en los que la estructura anatómica de los capilares ya no puede distinguirse, ni siquiera con lupa. En este tipo de pacientes es muy difícil conseguir un resultado estético completamente satisfactorio.


Imagen 9 Paciente bajo tratamiento con fleboterapia tridimensional regenerativa. Las telangiectasias no deben eliminarse, se forman si las venas reticulares resisten la dilatación. El tratamiento regenerativo siempre comienza por los vasos sanguíneos del pie. La solución regenerativa se inyecta en los «accesos» visibles, tanto a simple vista como a través de la técnica de la transiluminación en una única región de una sola pierna. No es necesario que las telangiectasias desaparezcan durante las primeras sesiones, desaparecerán una vez que el tratamiento tridimensional regenerativo haya normalizado la hipertensión provocada por la insuficiencia en las venas no visibles. La restauración de una presión sanguínea normal hará que desaparezcan las telangiectasias aún cuando la solución «regenerativa»no tenga una acción esclerosante. Las ventajas de emplear una solución no-obliterante resultan obvias: el tratamiento es rápido, no ocasiona complicaciones y no provoca el dolor que suele acarrear la escleroterapia.

Por lo que respecta a la capilarización, tratamos minuciosamente la zona con fleboterapia tridimensional e inyectamos ******** al 10% en las telangiectasias. Los casos de capilarización más complicados de tratar son aquéllos con una presión muy alta y los que surgen tras leves aumentos de la presión dentro de un contexto de marcada meiopragia. Si los primeros casos se trataron con una técnica bidimensional (láser y escleroterapia), es inevitable que vuelva a producirse la capilarización. Los casos de capilarización inflamatoria se solucionan de forma espontánea y no requieren de tratamiento (la capilarización inflamatoria es claramente visible cuando se produce una desepitelización con microcirugía pulsada a 1 vatio en puntos de reciente hiperpigmentación, ya que esto revela un plexo capilar-papilar dilatado).


Imagen 10 Amplia capilarización en un paciente que ha sido sometido a una safenectomía y a la consiguiente escleroterapia obliterativa. Ésta es la situación más difícil de tratar, teniendo en cuenta las graves alteraciones iatrogénicas al flujo sanguíneo y la falta de «accesos» desde donde regenerar los vasos subyacentes. Después de la fleboterapia. regeneración.


Imagen 11 Inyección de una pequeña vena perforante visualizada a través del método de la transiluminación. La jeringuilla y la aguja están perpendiculares a la superficie de la piel.

Discusión

El hecho de que únicamente un porcentaje pequeño de las personas afectadas por trastornos venosos se sometan a un tratamiento flebológico es indicativo de una falta de confianza generalizada en los tratamientos propuestos. Esta falta de confianza parte de la incapacidad de las técnicas tradicionales para producir resultados que cumplan las expectativas de los pacientes. Antes de la creación de T.R.A.P., nuestros resultados eran escasos, si bien durante algunos años creímos que eran buenos. Esto se debía al hecho de que se habían consolidado técnicas de escasa eficacia, sin haberse sometido a una crítica racional.

La T.R.A.P. es una técnica de tratamiento médico estético y funcional de la insuficiencia venosa. Es fácil de realizar y sus resultados son constantes y más perdurables que los de cualquier otra técnica que hayamos empleado. Según nuestro punto de vista, éste es el mejor indicador de la eficacia del método. Tras someterse a la fleboterapia tridimensional regenerativa, los pacientes pueden volver de inmediato a su actividad normal, sin efectos secundarios… El empleo de una solución no-obliterativa reduce considerablemente los riesgos del tratamiento. Durante los seis años de desarrollo de esta técnica, hemos ido mejorando de forma constante nuestro empleo de la solución de salicilato de sodio en un excipiente amortiguador de hidroglicerina alcalina. Los casos de hiperpigmentación son poco frecuentes, de corta duración y se limitan a los puntos de inyección; desde el punto de vista estético son, por tanto, irrelevantes y, después de la primera sesión, siempre son evitables. En lo que respecta a la capilarización, mantenemos que las áreas más críticas son la región interna de la rodilla y la región lateral del muslo. La transiluminación, que hemos estado utilizando únicamente desde el año pasado, ha demostrado ser muy útil a la hora de completar la acción regenerativa en estas áreas y nos ha permitido minimizar esta complicación que, además, suele resolverse fácilmente. La T.R.A.P. actúa sobre toda la circulación superficial y perforante; por lo tanto, permite tratar el origen del problema y restaurar una capacidad venosa adecuada, limitando de este modo la recurrencia del trastorno. Otra ventaja de emplear una solución no-obliterante es que no se dañan las válvulas, que son las estructuras más resistentes de los vasos sanguíneos (35). Esto entra en clara contradicción con lo que ocurre durante la escleroterapia obliterativa, en la que la recanalización casi siempre conlleva la pérdida de válvulas en los vasos sanguíneos. Debido a las características de la solución empleada, la normalización de la jeringuilla y, en especial, el empleo de la transiluminación, facilitan en gran medida la inyección de las venas ectásicas reticulares apenas visibles, que resultan problemáticas al emplear soluciones esclerosantes tradicionales. Según nuestra propia experiencia, la inyección de grandes cantidades de la solución de salicilato de sodio al 6% con excipiente hidroglicerinado y suplementada con lidocaína nunca ha causado efectos secundarios considerables en pacientes. No se ha registrado ningún caso de escotoma y las pruebas de microhematuria y hemoglobinuria han sido siempre negativas. Además, las pruebas farmacocinéticas han demostrado que la solución se elimina por completo una vez trascurridas las primeras 24 horas. Por último, la adición de clorhidrato de lidocaína nunca ha ocasionado problemas a ningún paciente. Otra ventaja de utilizar una solución no-obliterativa es que se puede inyectar con seguridad en la corona flebectásica, una región en la que las soluciones esclerosantes tradiciones suelen comportar riesgos. La T.R.A.P. inicia la «regeneración» donde comienza el impulso que permite que la sangre llegue a la aurícula derecha. Además, resulta interesante que el salicilato de sodio, que se considera únicamente como curiosidad histórica (34), si es que se le considera ciertamente (36), se haya convertido en una herramienta útil para el tratamiento de la insuficiencia venosa. De hecho, el salicilato de sodio posee una característica esencial que muchos autores pasan por alto: no contribuye a la hiperpigmentación (37, 38).

La inyección metódica de todos los vasos sanguíneos, que consideramos como «accesos» a los vasos sanguíneos no visibles, reduce la capacidad excesiva de la circulación, mejora los síntomas del paciente, corrige las alteraciones hemodinámicas y detiene la progresión del trastorno. En la actualidad, la transiluminación nos permite seleccionar muchos «accesos» como los diminutos vasos sanguíneos perforantes más superficiales que no podrían verse de otro modo. Es más, nos permite obtener resultados aún más rápidos y completos e inyectar una cantidad menor de solución por cada inyección. En la T.R.A.P., la «recurrencia» a corto plazo no se considera un fallo, como en la escleroterapia obliterativa. La «recurrencia» está ocasionada por los factores hemodinámicos y es una señal de que los vasos sanguíneos afluentes de esa área no han alcanzado aún la continencia suficiente. La aparición de una vena reticular durante la regeneración siempre resulta útil, ya que constituye un «acceso» a través del cual podemos llegar a los vasos no visibles que no hayan sido tratados aún. En estos casos, se aumenta ligeramente la cantidad de solución inyectada. En pacientes jóvenes con una predisposición familiar a la insuficiencia venosa, la T.R.A.P. puede emplearse como una medida preventiva. La T.R.A.P. también puede tener un valor exclusivamente funcional, ya que sólo unas cuantas sesiones, antes de la aplicación de los vendajes, pueden mejorar los síntomas subjetivos en pacientes ancianos.

También creemos que los resultados de la T.R.A.P. pueden ayudar a cambiar la actitud de los pacientes; ya hemos observado que los pacientes están dispuestos a someterse a tratamiento con una técnica que es eficaz, obtiene buenos resultados a nivel estético y es más respetuosa con la anatomía y el funcionamiento del retorno venoso de las extremidades inferiores. De hecho, todos nuestros pacientes se han beneficiado de una notable mejoría en sus síntomas subjetivos como resultado del tratamiento. Por otra parte, las pruebas ecográficas revelan que el calibre de los vasos tratados se ha reducido. Creemos que la T.R.A.P. tiene el potencial necesario para emplearse de forma general. Ciertamente, junto al método rigurosamente obliterativo, existe una tendencia hacia una forma más moderada de escleroterapia que utiliza la mínima concentración efectiva de solución (MSC), incluso cuando se asocia al volumen mínimo (36). Claramente, una forma de escleroterapia que es por definición obliterativa no puede abrazar nuestra filosofía. De hecho, la «obliteración» de toda la circulación superficial y perforante resulta impensable; sin embargo, sí que puede «regenerarse».

Hemos inyectado normalmente la solución ******** incluso en las venas de las manos y del antebrazo, venitas perioculares, telangiectasias en la cara (39), neoformaciones vasculares y, en muy pequeñas cantidades (unas gotas), en arañas vasculares. Como las venas de las manos y del antebrazo son menos sensibles a la acción de ******** al 6% que aquéllas de las extremidades inferiores, puede reducirse su calibre y reforzarse en una sesión de tratamiento o en dos con un mes entre ambas sesiones. Las telangiectasias faciales, si pueden inyectarse, forman parte de un trastorno tridimensional. La reducción del volumen global de las venas reduce la presión hemodinámica en el plexo capilar-papilar, por lo que permite obtener un resultado más rápido y estable a través del consiguiente tratamiento con medios físicos, que resulta siempre necesario en esta zona para eliminar los vasos por completo. Por el contrario, la completa eliminación de las telangiectasias de las extremidades inferiores, no exige, según nuestra propia experiencia, el empleo de ninguna técnica física. La solución que se inyecta en los vasos de la mejilla suele fluir hacia la mandíbula; aplicamos compresión únicamente en las regiones nasal y palpebral durante la inyección en la vena angular de la zona interna del párpado. Aunque la vena angular suele tener una válvula, se recomienda esta operación debido a la posibilidad de alteraciones anatómicas del vaso sanguíneo. Por lo que respecta a los angiomas venosos subcutáneos y submucosos, practicamos en primer lugar una inyección de una cantidad grande de salicilato de sodio al 6% en una solución excipiente amortiguadora de hidroglicerina alcalina, seguida de una potente solución eslerosante obliterativa, una vez que se han reducido los vasos sanguíneos.

Conclusiones

Los límites a la fleboterapia tridimensional regenerativa ambulatoria sólo podrán establecerse cuando se generalice su uso, se traten trastornos más complejos y se controlen los resultados durante un periodo de tiempo más amplio. En la actualidad, sin embargo, la mínima invasividad de la técnica, su preservación de la integridad anatómica, su facilidad de ejecución, la alta calidad y persistencia de sus resultados, la rapidez con la que se obtienen, la falta de complicaciones y la satisfacción de los pacientes sometidos a este tratamiento indican que, en términos de eficacia y seguridad, la T.R.A.P. es muy superior a cualquiera de las técnicas que se hayan empleado con anterioridad.

Nuestros propósitos respecto a la Fleboterapia

Estamos convencidos de que la validación de cualquier tratamiento flebológico debe incluir documentación fotográfica del paciente antes y después del procedimiento. Las tablas, imágenes, diagramas y vagas hipótesis procedurales no tienen sentido alguno si no se ofrece una evidencia visual del resultado. El que este subterfugio de no mostrar prueba alguna de los resultados se haya convertido en práctica común consolidada en cursos y congresos es, cuanto menos, alarmante. Peor aún, esta crítica es también aplicable a las publicaciones sobre flebología, incluso a revistas internacionales como Dermatologic Surgery (la publicación oficial del Colegio Americano de Flebología o American College of Phlebology) y Phlébologie. De hecho, si echamos un vistazo a años de ejemplares anteriores de estas publicaciones no encontraremos ni un solo resultado verificable de los tratamientos propuestos. Como cirujano plástico, considero que este comportamiento es, cuanto menos, altamente cuestionable. Si, durante nuestros cursos sobre Timedsurgery o Elasticum face-lifting (lifting facial Elasticum) Korpo S.R.L., no hubiéramos podido mostrar los resultados tangibles de nuestras intervenciones, los participantes habrían pedido que se les devolviera su dinero y con razón. Ya que el problema de la eficacia terapéutica también atañe a la fleboterapia regenerativa tridimensional (T.R.A.P.), tenemos la intención de publicar aquí los resultados de nuestro estudio más reciente sobre la eficacia de esta técnica. Dicho estudio finalizó en julio y sus datos están siendo analizados en la actualidad. Este estudio doble ciego muestra pruebas fotográficas de los resultados obtenidos en 60 pacientes tratados con una cantidad predeterminada de solución regenerativa en dos sesiones de fleboterapia. En 20 casos, los resultados fotográficos han sido elaborados por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Génova a través de recuento de píxeles.

Agradecimientos:

Me gustaría agradecer a Silvia Perrella Segre, Angela Sementa, Aberto Cavalchini, Giovanni Levrero y Ottavio Cancelli su contribución a este trabajo.

Sergio Capurro 

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AUTHOR S.CAPURRO: Three-dimensional Regenerative Ambulatory Phlebotherapy (T.R.A.P.)- CAPURRO RESEARCH GROUP -WWW.CAPURRORESEARCH.ORG - WWW.PHLEBOLOGY.COM -EDIZIONI ON LINE D’ARSONVAL YEAR 2006 NUMBER 1 – GENOVA ITALY